En su entrevista con Daniel Odier y publicada en el libro La Tarea, el escritor William S Burroughs afirmo que las naciones modernas son campos de concentración, donde te obligan a pagar exorbitantes impuestos y obedecer leyes injustas. A cincuenta años de esta declaración y en este periodo de 2020-2021 estas palabras resultan no solo acertadas, sino que cobran mayor poder.
Han circulado videos en Australia de campos de concentración donde están prisioneros los no vacunados y los sospechosos de tener Covid, por supuesto ya salieron los defensores del establishment y fanáticos obsesivos de la ciencia, a decir que esto se trata de “noticias falsas” y que los campos, son solo centros donde detienen a los viajeros, lo cual choca con la versión oficial que Australia a prohibido vuelos y entrada de extranjeros a su país.
La narrativa universal nos dice que fueron los regímenes totalitarios como los nazis y los comunistas los que tenían campos de concentración, pero lo cierto es que durante las dos guerras mundiales tanto Estados Unidos como Inglaterra tuvieron campos de prisioneros donde encerraban a la gente de origen alemán y japonés.
Lo mismo sucedió en México durante la Segunda Guerra, que tuvieron campos de prisioneros en secreto donde eran confinados los ciudadanos de origen alemán (este hecho histórico fue la inspiración de la novela de terror Sangre Helada, del autor F.G Haghenbeck).
En Australia ya abrieron campos y en la muy neoliberal Alemania de Merkel, también se han reportado campos para los sospechosos de tener Covid, en varios países ya se está obligando a sacar un pase sanitario para entrar a un bar o salir a la calle, en Canadá policías armados van a desalojar reuniones familiares por ser “peligrosas”.
Por mucho tiempo nos hablaron del “peligro del socialismo” (¿Cuál socialismo? Los liberales son tan imbéciles que no distinguen uno del otro), donde seriamos prisioneros en nuestros propios países y seriamos encerrados en campos de concentración por pensar diferente, pero ¿Qué creen? Eso mismo está sucediendo en los países liberales de Occidente, desde Austria, Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Canadá y Australia, el así llamado mundo libre que nos vendieron.
Son prisioneros de sus propias naciones, que se han quitado las máscaras para revelar lo que siempre han sido: campos de concentración creados por banqueros para oprimirte y vivir de ti.
Mientras por otro lado los millonarios, la gente de la elite organiza sus bodas, festejos, entregas de premios, sin mascarilla, todos abrazados y sonrientes, porque están por encima de la gente común (tu y yo lector).
Esta no es una emergencia sanitaria, esto es una tiranía sanitaria y una guerra contra el pueblo.
Desde el año pasado en países como Francia, Italia y Alemania han estado protestando, han salido a las calles a enfrentar estas injustas normas, ha habido violentas protestas contra la tiranía global.
Esto es una guerra por la libertad y quien no quiera verlo, quien piense que estas medidas son necesarias porque el Estado nos cuida, es un completo imbécil.
Los hombres libres peleamos contra el Estado, contra los oligarcas, contra organismos invasores como la OMS y contra los pendejos que los apoyan.
Pases sanitarios, encarcelamiento de no vacunados y vacunados por igual, obligándolos a confinarse por una gripe. Tal es el estado actual de Occidente.
Los políticos son tan frívolos e incompetentes, que cuando hay una emergencia, su única solución es usar mascarillas y ordenar confinamientos. Los políticos no sirven, no son inteligente, solo los carceleros de este campo de concentración global.
La única solución al campo de concentración, es volver a la comunidad.
La tribu, el clan, la comunidad que alguna vez fuimos, luchar por dejar de ser naciones y volver a ser esta comunidad.
Las manifestaciones van a continuar, la ira del pueblo continua en las calles por liberarse del campo de concentración, pero no basta que el gobierno retire las medidas restrictivas, ni que cierre estos campos para no vacunados, el objetivo debe ser la destrucción total del Sistema.
Pero las manifestaciones, la protesta contra el pase sanitario y la vacunación obligatoria son los primeros pasos.
Entendiendo que ya no hay derechas o izquierdas, ya no hay ideologías políticas, esta es la guerra entre el pueblo libre y la oligarquía, esta es una guerra por destruir los campos de concentración globales.
El Cuervo nos guía en la noche más oscura.
Guerrero del Sol Negro
Imagen perteneciente al colectivo francés Rebellion http://rebellion-sre.fr/?fbclid=IwAR1lmU2gCbwVPEiXVNtJxspKCrtk217p6h2NLTu35HgyTlae2iLenAyynNg